El mantenimiento adecuado para los crampones

El mantenimiento adecuado para los crampones

 

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Las puntas del crampón a medida que pase el tiempo y por el uso irán perdiendo su filo, más aún si caminamos sobre roca de modo que tendremos que afilarlas con una lija a mano. No debemos abusar de afilarlas mucho ya que reduciremos así su vida útil.

Después de su uso nunca debemos guardarlos ni debemos tener puestos los topes de goma si los crampones siguen húmedos. Cuando salgamos, habrá momentos en los que nos veremos obligados a guardarlos mojados, pero cuando estemos en la tienda debemos intentar secarlos. De no hacerse así, es muy frecuente que pueda aparecer algo óxido en el acero.

Para intentar evitarlo después de cada salida debemos acelerar el secado con un trapo, limpiarlos y añadirles una capa de aceite lubricante para engrasar las distintas partes mecánicas.

Después de mojar un poco el trapo en aceite y pasarlo por las puntas, también debemos pasarlo por zonas importantes como son los ejes de la barra que se sitúa al frente en los automáticos, en los ejes de la talonera de los semi/automáticos y en la pletina de fijación de la barra. Los crampones de correas son mucho más fáciles de conservar porque son piezas de plástico que no se van a oxidar. También es muy recomendable, revisar que los tornillos, remaches y anillas están donde tienen que estar y que no se hayan oxidado.

En conclusión cada cierto tiempo, es muy recomendable revisar detenidamente, incluso con una lupa si es necesario, en busca de marcas o signos de deterioro o pequeñas fisuras en el metal para que estemos seguros de su correcto estado.

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